SE REBELA
Mi alma en el cuerpo se rebela.
Se retuerce y me hace arrodillar,
de la rabia, porque el silencio se lleva
lo único que espero, aun puede brillar.
Amor y odio, enemigos y hermanos.
Mi cuerpo han tomado por campo de batalla.
Tiran de mi alma hasta desgarrarla.
En esta guerra de verdad, ya nadie se calla.
Y no hay ganador. Tan solo un reflejo
de recuerdos frágiles de pasadas alegrías.
Como en un papel amarillento, viejo,
las lágrimas enjuagan rastros de sabiduría.
Sin darnos cuenta murallas construimos.
De reforzarlas nos empeñamos cada día.
Sinceros sentimientos destruimos.
Te encerraste en tu parte y yo en la mía.
Ahora estamos apenados recogiendo,
los frutos de los días que sembramos.
Como mendigos las migajas relamiendo,
con hambre y con frío, así nos acostamos.
Se desangran lentamente nuestras almas.
Perezosamente nos hacen olvidar,
que bebimos vida a llenas palmas,
deseando no poder la sed aliviar.
Los amaneceres ya no admiramos.
Nos apuramos para irnos por la puerta.
Y una vez fuera, lamentamos suspirando,
añorando, lo que antes nos daba la fuerza.
INALCANZABLE
Cuando cierro los ojos
y la montaña viene a verme,
rompe cada cerrojo
y a mi alma accede.
Juega con mis sentimientos sin pena,
me vence en cada batalla,
no porque yo no quisiera pelea,
sino porque gana con una mirada.
Con cicatrices mi cuerpo invade
y hace que cada respiro me arde.
Me mata con tan solo tocarme
y me devuelve la vida al besarme.
Esta guerra estoy condenada
de sufrir y perder irremediable.
Si abro los ojos esperanzada
la cima vuelve a ser inalcanzable.
NO ME ATREVO
A ti, a quien no me atrevo a nombrar,
a quien, mi mente dispongo en su altar.
Me quita la vida con cada palabra,
me toma y deja sin que se apenara.
El que da el brillo de mis ojos.
Los sentimientos maneja a su antojo.
El que deseo cada noche en mi cama,
de cuyos besos me alejo con desgana.
¡Deja que me vaya de una vez!
Para curarme y desaparecer.
Retomar mi senda aburrida
y descansar de ti, en timida huida.