DEJAME CAER

Déjame caer.

Clava tus uñas en mi piel.

Abandóname a los sentimientos salvajes.

¡Destrúyeme! Asalta mí cuerpo en un abordaje.

Estruja mí alma hasta dejarla ahogada.

¡Retuércela! ¡Grítala! Ya está devastada.

Suplícame perdón con ojos humedecidos.

Recógeme del suelo en baile poseído.

Abrázame con el corazón de pena desgarrado.

Ahora ¡Llora! Me marcho. Y tú estás arrodillado.


SOY

Cuando me ves pasar por tu lado

y al verme, sientas tu corazón asaltado,

querrás saber cómo acercarte,

quien soy y como llamarme.

Soy la blanca paloma mensajera

que anuncia en tu cama no la paz, sino la guerra.

Cada madrugada y hasta el alba

que te mata y después te salva.

Soy la loba salvaje disfrazada,

en piel de corderito y parezco asustada.

Que de día mira con inocencia y pena

y por la noche te devora y condena.

Soy la flor más linda y hermosa en el prado

con los pétalos rojos, amarillos y morados.

Que te enreda sutilmente con sus raíces,

te encandila y te deja cicatrices.

Soy la luna, en su lado más oscuro

Que absorbe tu luz y te hace vagabundo.

A quien todos los mortales vivientes,

desean alcanzar y se quedan candentes.

Soy la bruma que cada barco desviado,

envuelve en incertidumbre y se lo lleva a otro lado.

Lo ciega y destroza contra el acantilado,

lo deja en pedazos para luego rescatarlo.

Ya que te he desvelado mi secreto

y si todavía no tienes el más seguro amuleto.

Corre y escapa sin mirar atrás,

porque si te quedas, no te irás jamás.

VERDUGO

Apareces cada noche en mi cama

cuando se apaga la luz en la ventana.

Te cuelas, como un ladrón presumido,

juegas, ríes y te vas desapercibido.

Como el verdugo más benevolente,

acaricias mi cuerpo indolente.

Saciando el hambre y la sed,

dispongo yo, mi ser a tu merced.

Como el mago más mañoso

con un pañuelo muy sedoso,

atas venda en mis ojos,

los perjuicios, dejas en despojos.

Como el amante más apasionado,

por besos y piel acodiciado,

te apoderas de todos mis sentidos.

Me quitas... hasta los latidos.

Así me dejas, como has venido

te bajas el sombrero al despido,

te llevas parte de mi alma

y te vas a robar a otras almas calma.

COMO ÁNGEL

Como ángel caído del cielo

viniste a mí para recatarme.

A mis demonios arrebataste el consuelo,

para el paraíso poder entregarme.

Las lágrimas convertiste en rocío,

frescura tierna del amanecer.

Transparente alivio para el olvido,

de la alegría poder con sed beber.

Acunaste mi cuerpo cansado en nubes.

Bruma deliciosa de dulce placer.

Alumbraste mi calma con luces,

para que el alma poder renacer.

DEJALA

¡Déjala! Ella no es para ti.

Yo soy la única que te puede hacer sentir.

Obsesiva, loca, atrevida,

por la que vas a desear la vida.

El caos de cada madrugada

y la luz que no encontrarás por la mañana.

El deseo que tu alma en piel transforma

y la calma en desolación trastorna.

Te haré llorar con cada gesto mío.

Destrucción te traeré, pero no olvido.

ANAID AVO<a rel="license" href="https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/"><img alt="Licencia de Creative Commons" style="border-width:0" src="https://i.creativecommons.org/l/by-nc-sa/3.0/es/88x31.png" /></a><br />Este obra está bajo una <a rel="license" href="licencia'>https://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/es/">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 3.0 España</a>.
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