LUCHADORA
A ti luchadora, sola y triste,
que te levantas cada mañana,
pensando en el sueño que perdiste
aquélla falsa madrugada.
Que levantas fuerte la cabeza.
Con paso firme, decidida.
Ante el mundo muestras la destreza
y por dentro lloras escondida.
Sigues dando el ejemplo
enseñando frente despejada.
Cuando necesitas otro templo
y otra, acertada madrugada.
¡No llores, niña!
Hay muchas madrugadas.
No inventes más cariño
donde ya sobran las palabras.
Seca ya las lágrimas sin pena.
¡Pinta los colores de la guerra!
Rompe la estúpida cadena
que te tiene sepultada bajo tierra.
Renace como ave extinguida.
Al horizonte levanta el telón.
Hazte antifaz de las cenizas,
interpreta obra nueva, sin rastro de temor.
A MI MADRE
Hoy que estamos todos reunidos,
repasando álbumes de fotos polvorientos.
De nuevo en recuerdos sumergidos,
y aparece nuestra foto en aquel momento.
Recuerdo las nanas que cantabas.
Los cuentos con final feliz,
que por las noches me tranquilizaban,
y el beso antes de dormir.
Te sentabas en la cama a mi lado,
acariciabas mi cabeza con ternura.
Me regalabas tu sonrisa más bonita,
con los ojos llenos de dulzura.
Recuerdo la mirada de enfado,
después de alguna travesura.
Agachando la cabeza, con gesto apenado,
y tu caricia, después de la disculpa.
Recuerdo tu entrega y plena dedicación.
Ocultando el amor, inculcar valores con firmeza.
Enseñar lecciones de la vida con pasión,
convertirme en persona con destreza.
Lo que no recuerdo son las noches,
en las que sin sueño te quedabas.
Pero, si recuerdo que sin ningún reproche,
por la mañana otra vez me abrazabas.
Y estas lágrimas que a menudo,
tus ojos el miedo a escondidas llenaba.
Y las otras, que no contenías al mundo,
de orgullo, por mis metas logradas.
Recuerdo los consejos inútiles que resultaron verdad.
Los mismos, que aún sigo hoy convencida.
Y que cuando me encuentro en dificultad,
me pregunto ¿Qué diría Mamá si estuviera?
Todos los días que me miro en el espejo,
y me doy cuenta que me parezco a ti.
Ahora soy yo, la que da los mismos consejos,
y te doy a ti, Mamá, las gracias por existir.
DOS SUEÑOS
Antes teníamos sueños comunes,
sueños perfectos de futuro unido.
Ahora atracados en puertos distintos,
no sé el tuyo, el mío hundido.
Antes teníamos sueños eternos.
Para llenar un libro entero.
Se los llevó el aburrido día a día
y los borró por completo.
Quiero gritar y decirte cómo me siento,
pero te veo tan solo y triste.
Como yo, tirada en el suelo,
no sé en qué momento, tú también te perdiste.
Chirrían las bisagras del armario,
donde escondimos lo que nos asusta.
Ya casi no queda espacio.
El monstruo se ha hecho robusto.
Tapamos espejos para no lamentar,
las caras borrosas y grises.
Ya ni las gafas consiguen mejorar
las imágenes difuminadas y tristes.
Parecemos pintura de mediocre pintor,
sin color, ni trazado preciso.
Nos quedamos mirando con mucho pavor,
uno al otro, aún más indecisos.
¿Cómo volver a sentir ilusión?
Liberar al monstruo y reír en su cara.
Revivir de las cenizas la dulce pasión,
en la chimenea de nuestra esperanza.
Revestir el armario en papel de colores.
Tirar todos los trastos inútiles.
Quemar lo que queda de los temores.
Armarnos con ganas, en vez de misiles.
Izar de nuevo las banderas
de nuestros barcos polvorientos.
Lanzarnos a las aguas inciertas,
pero con sueños nuevos y abiertos.
Zarpar hacia un puerto aún desconocido,
desafiando tempestades con una sonrisa.
Aunque perdiendo el rumbo, buscando otro destino,
la hélice seguirá girando sin pausa, aunque sin prisa.
MUJERES
En estos tiempos tan valientes,
nos tenemos con esfuerzo que ganar,
el lugar de unas sobrevivientes,
aunque, mujeres se nos hace llamar.
En un mundo hecho para hombres,
por ellos mismos, reglas inventadas.
Escondiendo tras firmeza duras sombras,
inseguridad y dudas tienen ocultadas.
Fingimos llanto en sus hombros.
Y a la vez, con delicadeza los sostenemos.
Sin miedo recogemos los escombros,
de lo que ellos dejan sin saberlo.
Por un lado, nos quejamos.
Y por otro, así nos gusta.
Dejar que sean ellos los soberanos
Y nosotras, lo que les asusta.
No podemos unos sin los otros.
Contrincantes y amantes al nacer.
Nos enamoramos en los rostros
y lloramos por igual si nos llegamos a perder.
MIENRAS ME QUEDE ALIENTO
Como luciérnaga perdida en el tiempo
se me acaba ya la luz, se va cómo el viento.
Con cada promesa rota, incumplida,
otra cicatriz que deja en mi piel la vida.
El alba que revive ilusiones con el nacimiento
se las lleva a dormir la luna en el fin del universo.
Metas, sueños, objetivos altos e inalcanzables.
Seguiré trepando hasta que los adelante.
Incorregible soñadora, buscando lo que llena
el vació entre los pulmones, que ahora es arena.
Esta tempestad que truena en mis sesos
deseo liberar y que llueva hasta lejos.
Aunque agotada de esfuerzo y abofeteada,
orgullosa andaré, de haberlo intentado.
Seguiré corriendo tras el mismo viento,
mientras respire... mientras me quede aliento...
UN MUNDO AL REVÉS
Una vez soñé con un mundo al revés.
Estíos gélidos y primaveras marchitas.
Cascadas llanas en montañas partidas.
Pájaros mudos y mariposas sin alas.
Quebrantadas bellezas sin paz silenciadas.
Una vez soñé que el dolor no existía
y que la rabia moría y nacía la alegría.
Que no es la piel de moratones cubierta
y tampoco el alma una herida abierta.
Creadoras de vida de sueños privadas.
Con la boca callada, más bellas esclavas.
Sueño de sueños y sonrisas grabadas,
en rostros de ensueño y metas ganadas.
Sueños de ensueño en un mundo mermado.
¡No te duermas mi niña!, que justo he empezado.
¡Prepara el arado y levanta la voz!
Por lo que hoy has sembrado... mañana la hoz.
Ya sé, que hay segadores que arrasan la vida,
del cuerpo ajeno con su voluntad primitiva.
Pero tú, ¡no agaches cabeza! Arroja palabras,
que apretando los dientes tenías guardadas.
Enfrenta los vientos con un remolino
de fuerza inmensa y marca otro camino.
Cosecha la gloria que muchas soñaban
y en virtud de la vida, la fe resguardaban.
Construye tu meta, para que puedan decir
las que vienen detrás: "Nos dejó un mundo para soñar y vivir."