SENTIRTE COMO ANTES
Quero verte de nuevo.
Sentir tu cuerpo junto con el mío.
Calentarme en tu fuego
y que nunca más exista el frío.
Coger tu mano y besarla.
Leer mi nombre sobre ella,
dejando marca en la palma,
imborrable y hermosa huella.
Que pases dedos suavemente
por mi espalda descubierta.
Tener de nuevo esta suerte
de sentir tu alma abierta.
Poner cabeza en tu hombro.
Cerrar los ojos y perderme.
Descubrir con más asombro,
cómo puedes envolverme.
Dejar un beso en la almohada,
por la mañana al marcharte.
Para mantenerme arropada,
cuando no estés para mimarme.
TE LLAMO AMOR
No tengo miedo de llamarte Amor,
porque llevo tu nombre marcado.
Justo en el centro de mi corazón,
con letras doradas grabado.
Aunque el tiempo no esté a favor,
de la paciencia le haré aliado.
Para que se pase el dulce dolor,
imaginaré que ya estoy a tu lado.
Buscaré las señales pintadas,
sobre el cielo de cada mañana.
Que me envías en noches desveladas,
cuando la luna se duerme cansada.
Porque a tu alma estoy vinculada.
Por la vida estuvimos tocados,
y a la tuya eternamente ligada,
para estar juntos y no separados.
TU ALMA VUELVE
Ya estas, tu alma ha vuelto con la mía.
¡Cuéntame! ¿Cómo fue el día?
Largo camino has recorrido.
Ahora, descansa en mi regazo tranquilo.
Acaricia mi mejilla con los dedos
y juega con los rizos de mi pelo.
Háblame con ganas de tus miedos
y yo te daré todos los remedios.
En el silencio seremos cómplices los dos.
Con la mirada desvelamos los secretos.
Con el aire calmaremos el dolor,
de los viajes largos y los días sin calor.
Tomaremos por rehenes nuestros cuerpos,
buscando un refugio, aunque solo por momento.
Para los siguientes días reforzados
caminantes, por un sueño renovados.
Ya puedes emprender de nuevo tu camino.
Me has dado todo el amor y el cariño.
Me dejas la mente despejada
para emprender yo mi nueva cruzijada.
DESPERTAR
Cuando el sol asome su rostro por la ventana
en mi habitación prontito por la mañana,
calienta mi mejilla con rayos encadilantes,
y acaricia mis pestañas como si fuera un amante.
Despierta entonces recuerdos del pasado.
Cuando aún estuviste en la cama a mi lado.
Acurrucados entre almohadas, abrazados.
Estar así, mimándonos hasta por mil años.
Besabas tiernamente a mi hombro destapado,
me rodeabas con tus brazos fuertes, pero delicados.
Entrelazábamos las manos. Acariciábamos las palmas,
haciéndonos cosquillas para después besarlas.
Tus labios tan suaves como la seda fina,
rozándome el cuello hasta nublar la vista.
Cerrar los ojos adormilados en plácida sonrisa
y caer rendida de nuevo entre tus caricias.
Mirándonos con ojos perdidos y enamorados,
envueltos uno en el otro con brazos enredados,
deseando no levantarnos de la cama en la vida.
Acomodada en tu pecho, casi otra vez dormida...
¡Ven! Vuelve de nuevo conmigo en el lecho,
para que pueda otra vez poner la cabeza en tu pecho.
Volver a sentir tus latidos en mis tímpanos por la mañana,
amarte y besarte, hasta que vuelva a ser de madrugada.
COLORES
Aquí estoy yo mi amor.
Con las ganas de arrastrarte conmigo
para mostrarte el maravilloso color,
del que mis ojos te han hecho abrigo.
Sacudiré tus alas del polvo
las repararé con besos de fe.
Te tenderé la mano para levantarte del fondo.
Te desvelaré el secreto de la palabra querer.
Y tus heridas no las escondas.
Quita las vendas para que las pueda sanar.
Con unas pizquitas de lágrimas rotas
las aclararé para que puedas volver a volar.
En estos ojos enormes destellaré la penumbra.
Bajaré las estrellas para que brillen allí.
Y también la luna y el sol, para que juntos alumbren
el despejado camino para que llegues directo a mí.